Venció el equipo canario y lo hizo con un arbitraje que por momentos rozó el esperpento. El equipo de Paco Santana no necesita de ningún tipo de favor arbitral, presentan una plantilla compacta y solida candidata un año mas a luchar por el título.

El encuentro tuvo igualdad durante 15 minutos, las guerreras de Diego Carrasco dominaban los minutos iniciales tirando de casta y corazón, algo que les llevo a comandar electrónico en los primeros compases, 5-4 minuto 7 de partido.

Poco a poco las amarillas fueron haciéndose fuertes, el marcador pasó a ser de dominio canario y la actuación arbitral no ayudaba a mantenerse en el encuentro, quizás el punto de inflexión llegó en el minuto 14, con la exclusión de Estefanía Méndez llegaría la escapada del conjunto visitante. El estirón del Rocasa Gran Canaria las llevó al 14-21 al descanso.

Tras el descanso el partido tendría emoción escasos minutos, las visitantes se aseguraron de romper el partido y dejarlo visto para sentencia, mientras la actuación arbitral seguía provocando las quejas del banquillo local y de la parroquia, que no entendían el por qué de muchas decisiones. Tanto fue así que nada mas comenzar la segunda mitad el entrenador malagueño Diego Carrasco fue expulsado con roja del partido, teniendo que ser Suso, su segundo, quien tomara las riendas. El equipo notó la pájara del minuto 9 de esta segunda mitad, con el marcador 20-30 (ya con claridad para el Rocasa) las malagueñas no vieron puerta durante los siguientes 7 minutos, algo que tras conseguir el tanto 21, se repetiría de forma similar, se tardó en alcanzar el tanto 22 hasta 5 minutos, mientras las canarias seguían con facilidad anotadora, algo que terminó por romper el encuentro.

Al final 25-40 para el Rocasa Gran Canaria y nueva actuación arbitral que no dejo contento a nadie, en especial a los malagueños.

La nota negativa llegaría por parte del dúo arbitral, no solo tuvieron una actuación discreta, lo lamentable es que cruzaron una línea que jamás ni en el deporte ni en la vida se debe pasar, la del respeto, uno de los colegiados del partido se dirigió con desprecio y prepotencia a varias de las jugadoras, mostrándose irrespetuoso y poco conciliador, algo que precisamente debería ser el abc de un árbitro.