Allá por el mes de agosto y casi sin haber terminado de saborear las mieles del éxito que supuso el ascenso a la máxima categoría, el equipo se puso manos a la obra, quedaban por delante duros meses de competición en la más difícil de todas, la DHF. Mucha tensión, responsabilidad y nervios acompañaron al equipo con el paso de las jornadas, acostumbrarse a la exigencia de la máxima categoría no ha sido fácil, pero tras veinte jornadas y a falta de seis por disputarse, el equipo está virtualmente con la permanencia lograda.

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Este hecho no podía dejarse pasar sin mas y tras el agónico triunfo ante el Cleba León (con cierto regusto al partido que dio el ascenso ante Oviedo) el equipo se permitió la licencia de disfrutar por una noche de todo el recorrido que deja atrás, para poder pensar en el futuro ahora con algo mas de tranquilidad, pero con hambre de victorias y de alcanzar cuantos mas puntos, mejor.

La cita fue en el Sidecar, local moderno, acogedor y con buena música, las guerreras de Diego Carrasco, el propio técnico y personal del club, se reunieron allí para pasar una velada divertida y festejar lo que tanto trabajo ha costado conseguir, una permanencia soñada.