Empate muy doloroso el cosechado por el Clínicas Rincón Málaga en Carranque ante el Handbol Canyamelar Valencia, que fue capaz de remontarle a las malagueñas cuatro goles de desventaja en los últimos minutos del encuentro.

Como si fuese un deja vù, el encuentro tuvo un desarrollo similar al del pasado sábado en Alcobendas. El Clínicas Rincón Málaga llevó el peso del marcador, se mostraba por momentos muy sólido en defensa, con aportación de Virginia Fernández en portería, pero, cuando todo pintaba mejor, se volvieron a apagar las luces y las ideas.

Hasta en dos ocasiones el Clínicas Rincón Málaga tuvo una ventaja importante a su favor. El gol que abría el segundo tiempo le daba una ventaja de seis tantos (18-12), diferencia obtenida gracias al trabajo defensivo, a la buena dirección de Lidia Jiménez, los goles de Jennifer Gutiérrez y Pepa Moreno y el lanzamiento exterior de Mina Mjaerum.

En este instante, apareció la estrella del Canyamelar valencia, Patri Alonso. Se hizo la dueña del ritmo en el segundo tiempo, fue quien minó la moral a la defensa local y volvió a meter a su equipo en el partido. Cuando más atascadas estaban las malagueñas, apareció el brazo de Caci Mrkik para volver a darle un pequeño colchón.

Las diferencias se mantenían en los dos-tres goles de diferencia a favor del Clínicas Rincón, hasta que un precioso Fly entre Lidia y Jennifer ponía el 30-26 para las locales a menos de cinco minutos del final.

Parecía que la victoria estaba en la saca de las malagueñas, pero recibieron un parcial de 0-4 en lo que restaba de encuentro que les costaba el empate final. Precipitaciones, imprecisiones, malas decisiones y unas prisas impropias de alguien que va ganando y debe controlar el marcador. Cinco minutos horribles que supone dejar ir un punto y, aunque sea el que sirve para estrenar el casillero, obtener un punto que sabe a muy poco.